Comportamientos Agresivos En Niñas Y Niños De Etapa Escolar De La Comunidad Laramer, Bloques 11 Y 12, Urbanización Alejandro Oropeza Castillo Una Experiencia Sentipensante En Torno Al Desempeño Del Personal Directivo En Las Unidades Educativas Nacionales Del Municipio Brión.
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Resumen
En estas páginas comparto la vivencia que he tenido como jefa de Comunidad y educadora popular con las niñas y los niños de la comunidad Laramer, bloques 11 y 12 de la Urbanización Alejandro Oropeza Castillo, en Guarenas, estado Miranda. Al observar de cerca el alto grado de agresividad presente en el compartir cotidiano de la plazoleta, sentí el llamado de detenerme a investigar las causas y de tejer, junto con vecinas, vecinos y familias, una respuesta que naciera del cariño y no del castigo. A través de dinámicas educativas y juegos infantiles, del diálogo con padres y madres, y de visitas a los hogares, fui comprendiendo que la agresividad no es un destino, sino un grito que pide escucha. Esta experiencia me confirmó que la transformación de las conductas agresivas en la infancia exige amor, comprensión, presencia comunitaria y trabajo paciente. Comparto aquí mis motivaciones, las teorías que han orientado mi camino, los aportes que han brotado de la práctica y las reflexiones que me siguen movilizando. No es una receta, es una invitación a sumarnos a la construcción colectiva de comunidades donde la niñez crezca arropada por vínculos de cuidado.